Equidistancias

Wall Street International

Fuego, guerra y un mínimo refugio

9 NOVIEMBRE 2017, ISABEL CAMBLOR

 

Hector-1778-Jacques-Louis-David

«Héctor» (1778), Jacques-Louis David

Me despierto cada mañana abrazada a un agradable estado de ingravidez. Esta circunstancia tan peculiar -nada sencilla de definir-, reúne en si misma tres características: se trata de una condición breve, abstracta e inmaterial que yo observo más como un raro efecto clandestino que como una realidad común y concreta. Como sea, lo que yo experimento es un estado de conciencia tan difícil de identificar que ni siquiera soy capaz de distinguir si pertenece al mundo de los sueños o bien su naturaleza concierne en exclusiva al estado de vigilia. Seguir leyendo

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REGRESO DESDE EL INFIERNO

infierno

 

He visitado el más profundo de los círculos del infierno. Allí estuve, con las rodillas dobladas.

Es asombroso: no hace ni frío ni calor en este lugar.

Soy un cuerpo que palpita, he muerto y soy mi espectro.

Efectivamente tengo la oportunidad de ver cómo se suceden las secuencias de mi vida, una tras otra, pasan de refilón. Aunque desandan lo vivido, empiezan por el final y no dejan de arrojar visiones y estados de conciencia que alguna vez se dieron. Y así hasta que un rumor lejano y milenario me indica que sigo viva, entonces las secuencias ya no tienen función alguna, de modo que se esfuman. Seguir leyendo

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LA SOLEDAD DE LA HOJALATA (ENFERMEDAD SIN NOMBRE)

 

Imagínate, Pablo, que un día, al levantarte de la cama, descubrieras que eres de hojalata. Haz un esfuerzo, trata por unos instantes de visualizarte de esa guisa, de repente, una mañana cualquiera. Para empezar: ¿cómo se mantiene en equilibrio un tipo que no tiene médula, una criatura cubista, un sujeto de constitución tubular, un cúmulo de laminillas cluecas, algo sin eje ni centro de gravedad?
Figúrate que así te has despertado, que ese eres tú, no es una pesadilla: eres tú, sólo que de hojalata. Y al andar crujes, cada paso es un chirrido de placas reverberantes. ¿Qué harías? Lo primero, correrías al espejo. Observarías con tus ojos de anilla abre-fácil que no tienes piel, sino aleación de metales,  te palparías y percibirías con tu tacto de chapa cromada que en efecto eres una lata. Recapacitarías, te frotarías los ojos de anilla, completamente turulato tratarías de entender cómo puedes tú ser algo que no se puede ser, algo nunca visto, nada es como tú, excepto, ahora que lo piensas, un personaje que aparecía en el cuento de El Mago de Oz, recuerdas súbitamente el cuento, la película, el tornado y un espantapájaros. Gritarías sin duda. Seguir leyendo

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CARTAS A PABLO

BRUCE SPRINGSTEEN VUELVE EN MAYO
Mira este vídeo en Youtube:

 

En un concierto igual, estuve yo. Esto existió en 1988, julio, justo dieciséis años antes de que nacieras tú. Barcelona, Bruce Springsteen, yo misma. El momento “Should i stay or should i go” (me invento un título para un instante fugaz pero indestructible) es un momento que existió. Y yo estoy por ahí, entre los gritones del público, con ellos le pedía Stay! Just stay! y el tío nos decía: pues si queréis que me quede just rise your hands. La sangre daba la vuelta al revés dentro del organismo, Pablo, cuando Bruce nos hizo levantar las manos y se lanzó al suelo. Seguir leyendo

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MUY IMPORTANTE, PABLO: NO ERES DE NADIE

 

Me gusta que seas libre, Pablo. Me gusta que seas viajero y que sepas cómo moverte. Me alegro de que empezaras tan pronto a viajar, a dejarnos solos y quedarte con otras gentes. Con cuatro años sabías estar con tus abuelos o con Eugenia dos semanas sin preguntar por nadie, sin echar de menos; con cinco arrastrabas solito tu trolley rojo, el del Rayo McQueen, el mismo en el que a los seis años pegaste un adhesivo con la ovejita de kukuxumusu para renovar el diseño, el mismo que llevé yo el otro día a Barcelona para encontrarme con un pasado entrañable que ya es presente otra vez. Seguir leyendo

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UN ALEPH PARA PABLO


Anoche, para conseguir dormirme, estuve leyendo otra vez El diario de Greg. Sé que te gusta, te lo he visto en la carita, sé que te encanta que lea El diario de Greg. Finges que te sorprende, pero no cuela. No creas que contigo no he descubierto cosas: los Lunis y su estupenda música o Bob Esponja, con Calamardo, quien hace tiempo que decidí que es y será siempre mi antihéroe favorito. Seguir leyendo

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UN TRUCO QUE FUNCIONA

 

Esto sí que funciona, Pablo. Así que atento a esta carta. Como ya te habrás percatado a lo largo de estos once años que te han ido haciendo enorme y mágico, siempre están sucediendo cosas: algunas feas, otras horrendas, otras buenas y otras muy buenas. Los orientales dicen que todo fluye, por su parte tu bisabuela decía mucho esto: “sólo la muerte no tiene remedio”. Recordando ahora esas palabras suyas observo que no soy capaz de pronunciarme al respecto. No tengo tan claro, como sí tenía mi abuela, que de verdad para todo lo que no sea morirse haya solución. De lo que sí estoy segura es de que tengan las cosas remedio o no, lo absurdo es llorar, patalear o pillar rabietas porque algo se nos tuerza. Yo de pequeña lo hacía mucho, tú tampoco te quedabas corto, al menos hasta los tres años. Pero ya no somos pequeños y parece que ambos lo hemos superado. A mí, cuando me cuesta digerir algún asunto, lo que mejor me funciona es ponerme a escribir. Pero además hay algo, otro recurso, muy facilón aparentemente pero infalible, algo que salva siempre: reírme de mí misma o incluso, si me apuras, de mis miserias. A veces consigo hasta burlarme del dolor más punzante, y esto es algo que consigue muy poca gente; ojalá tú pertenezcas al sector privilegiado, a los que tenemos esa capacidad emocional. También hay que advertir de que se trata de una cualidad poco apreciada socialmente, pero yo te digo que es una virtud, una habilidad brutal, por mucho que, o pase desapercibida o incluso resulte censurada. Nunca entenderé por qué, no sé cómo el mundo entero no se da cuenta de lo útil que resulta, de lo eficaz que puede llegar a ser. Insisto en que escuches con especial atención este consejo, aunque algunos lo cuestionen: ríete. Pero ríete de todo. Seguir leyendo

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